Sacerdote Amado Caballero III
Hay una vieja canción que dice: “Cuando pides un deseo a una estrella, no importa quién seas. Cualquier deseo de tu corazón se hará realidad”.
Es una canción realmente hermosa. Anima a quienes la escuchan a soñar, a pedir deseos, a tener esperanza y a creer que sus anhelos más profundos se cumplirán. “Cualquier deseo de tu corazón se hará realidad”.
¿Acaso los adultos como nosotros seguimos creyendo en los sueños? Muchos renuncian a soñar, pensando que es solo cosa de niños o que es algo infantil. Sin embargo, los adultos deberíamos animar a los niños no solo a soñar, sino también a esforzarse por alcanzar esos sueños. Nuestra sociedad fomenta esta actitud.
En Japón, existe un festival llamado Tanabata, que se celebra la primera semana de julio. Antes del festival, maestros, personal y padres distribuyen tiras de papel llamadas tanzaku, en las que los niños escriben sus esperanzas y sueños y las cuelgan en ramas de bambú, con la creencia de que sus deseos llegarán al cielo y se harán realidad.
¡Qué maravilloso es tener sueños, esperanzas y anhelos en la vida! No son solo para niños. El Papa Francisco publicó un libro titulado "Sueña" durante la pandemia, animándonos a no renunciar a nuestros sueños, incluso en tiempos de crisis y adversidad. Afirmó que soñar es el camino hacia un futuro mejor.
Hermanos y hermanas, escuchemos el llamado del Papa y soñemos una vez más. Esta vez, por nuestra Iglesia, por el ferviente apóstol San Pablo. Mientras esperamos con ilusión el centenario de la Iglesia, preparémonos y soñemos por la comunidad eclesial.

